Hoy Día Internacional de los Trabajadores, fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial utilizada habitualmente para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales, quiero referirme al Paro (o desempleo) en España.
En primer lugar es conveniente saber que hay varios tipos, pero mencionaré solo dos, el Paro friccional y el Paro estructural; el primero se origina por el tiempo que transcurre para casar la oferta y la demanda de trabajo, es decir, desde que las personas comienzan a buscar trabajo hasta que lo localizan transcurre un tiempo en el que se envían currículos, se visitan oficinas de empleo, se acude a entrevistas, etc.
El segundo tipo de Paro que mencioné, el estructural, se produce cuando la demanda de trabajo es menor que la oferta de trabajo (si queremos decirlo al contrario también vale), o cuando hay desajustes entre el trabajo ofertado y el demandado, tales como capacitación, localización geográfica, etc.
Pero el Paro realmente importante es el estructural, por ello es interesante saber cómo lo mide el Instituto Nacional de Estadística (INE). Para obtener la Tasa de Paro dividen el número total de desempleados entre la población activa (incluye a las personas ocupadas y aquellas que no tienen trabajo pero que querrían trabajar). Un ejemplo de interpretación de esta tasa suponiendo que sea 10, significa que un 10% de la población económicamente activa está desempleada (no del total de la población), es decir, no tiene un empleo y lo está buscando.
Entre las políticas económicas que los gobiernos pueden implementar para tratar de reducir la Tasa de Paro se encuentran las medidas de Política de demanda, y las de Política de oferta.
Las Políticas de demanda incluyen medidas destinadas a relanzar la demanda, tales como medidas de política fiscal (bajar impuestos, aumentar el gasto público), medidas monetarias (aumentar la oferta monetaria para bajar los tipos y relanzar la inversión), y medidas que afectan al tipo de cambio (dirigidas a depreciar el tipo de cambio y relanzar las exportaciones). La eficacia de estas medidas dependerá de cómo de lejos se encuentre la economía de su nivel de producción de pleno empleo, si está muy por debajo es posible que estas medidas consigan aumentar el nivel de empleo, pero si la economía se encuentra próxima a su nivel de pleno empleo estas medidas suelen incidir poco en el empleo y generan en cambio inflación, con pérdida de competitividad internacional.
En cambio, las Políticas de oferta son medidas orientadas a conseguir mejorar la tecnología, mejorar la productividad, incrementar la tasa de ahorro e inversión, etc. Algunas de las medidas que se pueden adoptar son el fomento de la competencia (vigilancia de posiciones monopolísticas, liberalización de los mercados, privatizaciones, desregulaciones, etc.); la capacitación de los trabajadores, ayudas a proyectos de inversión (subvenciones, desgravaciones, etc.); incentivos en I+D (investigación y desarrollo); mejoras de las infraestructuras; reducción de impuestos a trabajadores y empresas; y subvenciones a empresas que creen empleo.
En España la Tasa de Paro ha ido en ascenso en los últimos años, este mes nos acercamos peligrosamente a la histórica e inconcebible cifra de 30%. En el gráfico se aprecian los movimientos.
A veces los gobiernos adoptan una combinación de medidas económicas desacertadas que repercuten de manera negativa y desde todo punto de vista en la sociedad en general. Pero como he dicho en otras oportunidades, “no hay mal que dure cien años ni cuerpos que lo resistan”; no tengo ninguna duda de que los mercados, aunados a las acciones y reacciones sociales, presionarán hacia el cambio de medidas, y en consecuencia, hacia la recuperación económica.





